viernes, 14 de junio de 2013

TELLO: QUIERO HACER UN VÉLEZ GRANDE


Os paso la entrevista que Tello ha realizado al nuevo periódico semanal EL COMARCAL y en el que su dirección han depositado su confianza en mi persona para llevar la responsabilidad de sus páginas deportivas.

Satisfecho con la labor realizada la pasada campaña con el Vélez y sentado ahora en el “banquillo” de la espera en conocer que proyecto le aguarda, sobre todo en lo económico, José Carlos Fernández Tello se confiesa en las páginas de El Comarcal.

Nuestra primera pregunta va relacionada con los años setenta, cuando otro entrenador, el malogrado, Juan Antonio Aparicio, se hizo cargo del equipo entrada la temporada y de tener al equipo cuarto por la cola, lo dejó quinto. Lo de Tello ha sido algo parecido, ya que tomó al equipo en una situación preocupante y lo hizo el segundo mejor de una increíble y exitosa segunda vuelta.

_ “Hemos hecho números de liguilla, que nos dio una media muy buena de puntos, es más, quisimos ser el mejor equipo de la segunda vuelta y casi lo conseguimos, pero la derrota con El Palo nos dejo en esa “segunda” posición. No puedo pedirle más a mis jugadores”.

Esa situación hizo que la gente se quedara, sintiera quedarse con más ganas de fútbol, ¿eres consciente de eso?
_ Si mucho, además ese buen feeling que hubo siempre en toda la plantilla, fue el que propició, cosa que nunca me había pasado, que en la última jornada mis futbolistas aún estuvieron con muchas ganas de seguir entrenando, hasta dos semanas más hemos trabajado, ya con El Barrio y otros equipos, para sin pausa ir viendo las posibilidades de jugadores para la próxima campaña”

Tello además es consciente de que tras la imagen dada, y por esa vitola de gran entrenador que tiene su nombre, le van a exigir más que otros entrenadores.
_ “Yo creo que nos equivocamos si nos empiezan a poner premisas antes de comenzar la campaña, debemos de ir creciendo día a día, de manera individual y colectiva. Luego la clasificación nos pondrá en su sitio, eso sí, pido sensatez al público, directiva y medios de comunicación. Lo que se me puede exigir es trabajo e ilusión, y pido sólo que seamos todos consecuentes con la situación que atraviesa nuestro fútbol” añadió.

El mister veleño, está a la espera de que se sienten  definitivamente las bases o acuerdos por las que el fútbol veleño quede unificado entre la Escuela de Fútbol, Vélez C.F y El Barrio, este último club además será entrenado por su segundo, Alfonso Vera.
_“La verdad es que se respira un aire diferente, me siento satisfecho en lo que he podido aportar en ello, y sobre todo en la gran disponibilidad de los presidentes de cada club en la reunión que hemos realizado recientemente. De esta manera cada vez más y ese es el camino, tendremos más gente de casa en nuestro primer equipo”.

Al club le espera unos meses inciertos, a expensas todo de la respuesta o salida que de la directiva actual a las posibles denuncias, casi en puertas, realizadas por los jugadores a los que se les debe dinero de hace tres campañas atrás.
_ “Espero que todo esto se solucione, situación que ya deja a entender porqué el presupuesto para la próxima campaña será inferior (contaremos con sólo 18 jugadores) y con no más de 40.000 euros y por ello algunos de los futbolistas que llegaron en el mercado de invierno como, Alex Ruiz, Miguel Angel entre otros, les resulte complicado firmar con nosotros. Ahora mismo la situación está parada en ese aspecto”.

Tello mientras tanto no para de trabajar. Espera ansioso acontecimientos, el primero de ellos la citada unión o filialidad de los equipos en Vélez y después, en las posibilidades económicas ciertas que el club y su directiva le respalde, si todo eso marcha por buen camino, su trabajo siempre intachable por el equipo de su ciudad, dará a buen seguro alegrías, su ilusión, su meta nos insistió “Es seguir haciendo un Vélez grande”.



martes, 26 de marzo de 2013

EL HIMNO SILENCIADO DE HERTOGS



Hoy en Cuatro Deportes, han sacado un reportaje de una de mis joyas de coleccionismo, se trata del Himno grabado en 1935 por el baritono Pablo Hertogs de la Seleccioón Española de Fútbol, os paso el enlace, y disftutadlo tanto como yo. Si quereis saber más, pinchar en el buscador de este blog poniendo:
El Himno Silenciado.
http://www.cuatro.com/deportes/futbol/seleccion-espanola/Espana-Francia-himno-futbol_2_1578180112.html

domingo, 16 de septiembre de 2012

REYES, HIDALGO CABALLERO Y FUTBOLISTA


Difícil es en estos tiempos que tocan, el haber podido conocer a todo un caballero fuera y dentro de un terreno de juego.  Para el que escribe estas líneas ha sido un gran honor y un placer haberle conocido, tenerle como amigo y en muchos momentos, haber compartido con otros compañeros de equipo como, Juanequillo y Pepillo “El monstruo”, charlas y tertulias de su época como futbolista del Vélez C.F., su único equipo.

Conversaciones y risas, nostalgias en torno, como no a un buen vaso de vino en La Molineta y que acababan, así lo esperábamos todos, con mi amigo Reyes recitando sin un error y con tinte de buen rapsoda, pasajes de la Venganza de Don Mendo… obra teatral de Pedro Muñoz Seca.

Una vida la de Pepe Reyes (2-3-1923), en la que siendo niño se extravió de su familia por motivos de aquella desbandá de la carretera de Málaga - Almería y apareció recogido por la Cruz Roja Internacional que lo deja en acogida a una familia en Torrente (Valencia) con la que convivió como uno más durante cuatro años.
Sin duda el “primer partido” que ganó mi amigo Pepe fue con tan sólo 17 años, luchó ante las adversidades de una guerra cruel y pudo recuperar el paradero de los suyos en Vélez-Málaga, y en  la que ya lo daban por perdido definitivamente.
A Pepe Reyes (abuelo de nuestro jugador Benji) le conocí jugando al dominó una tarde en la que ya inmerso en la idea de escribir la historia del Vélez C.F., le tocaba pasar por confesarme secretos de aquel fútbol que vivió de varias maneras, como futbolista y también como directivo.


Se inició jugando en el Atleti Veleño, con el que compartió la línea media junto a, Pepe Palma y Antonio Benítez, en un club que aportó bastantes valores al primer equipo de la ciudad.
Sus comienzos a mitad de los años cuarenta fueron sustituyendo a jugadores como, Milanés y Fernández “Sacatrucos”. Su estatura y habilidad en el juego aéreo le permitió hacerse poco a poco con la titularidad del equipo y corto tiempo después ser uno de los capitanes del equipo, al que imprimió señorío.


Por razón de casi doce años militó en el equipo veleño, viviendo además la transición de lo que fue el jugar en el viejo campo del Tejar de Pichelín y pasar al Vivar Téllez en la que formó en el once titular de su inauguración.
Se nos va hoy una gran persona, al que desde hace tiempo le hemos echado de menos en el Vivar Téllez sentado en la grada con uno de sus hijos.

Dejadme que me quede, con la foto que encabeza este artículo, que sirva de despedida a mi amigo, con su mirada feliz, y su elegante visión y lectura de los partidos de fútbol de su equipo, al que amó siempre.

Descansa en paz amigo Pepe Reyes... todo un Hidalgo y futbolista para mí. 
Mi abrazo a toda su gran familia.

domingo, 19 de agosto de 2012

LOS DORSALES DE LA TEMPORADA


No es la Guía Marca, pero aquí os facilitamos los dorsales que llevarán en la liga, los jugadores de la primera plantilla.
Nunca antes los números se habían repartido o adjudicado a los jugadores, por lo que este año es una de las novedades a tener en cuenta.


Así las cosas, entre ellos acordaron elegir sus correspondientes números y ya los vienen luciendo en los último encuentros de pre temporada, estos quedan de la siguiente manera para vuestro conocimiento en el transcurso de todo el campeonato.

1: IMANOL
2: DAVID GÁLVEZ
3: AITOR
4: JUANMA AZUAGA
5: MANOLO PINO
6: NACHO
7: ARTURO
8: MIGUEL
10: JESÚS BURGOS
11: IVÁN CUEVAS
12: DOMINGUEZ
13: VILLALBA
14: MONTERO
15 : EMILIO CUBO
16: DIEGO ASSANDRI
17: ADAMO
18: FLORIDO
19: DAMIÁN
20: FEDE
22: VÍCTOR RUEDA
24: POPO

No sabemos si por mal aguero esta campaña no hay número 13. No obstante e independiente de los números que lleven en sus espaldas, desde aquí desearle a todos mucha suerte en una liga en la que al final quién juzga es el balón.

miércoles, 4 de enero de 2012

EL OLVIDADO, GASPAR GUEVARA

Para muchos amigos de este blog, este artículo quizás os sorprenda, ya que os vamos a pasar la semblanza de un veleño que durante dos campañas (74-76) militó y jugó en Segunda División con el Gimnástico de Tarragona (y que desde 1982 es Nástic de Tarragona).
Convirtiéndose de esta manera, en el primer veleño en jugar en la Segunda División del fútbol español. 

Este no es otro que el centrocampista, Gaspar Guevara Gómez, y que sin duda hasta la fecha, ha sido un total olvidado dentro del abecedario o mundillo futbolístico veleño. 
Seguro que muchos de vosotros, nunca habíais oído hablar de este jugador.
Guevara nació en Vélez-Málaga el 6 de enero de 1949, y con apenas 12 años y tras jugar en el popular Juventud Veleño, sus padres, Manuel y María decidieron emigrar a la Catalunya que ofrecía otra mejor perspectiva de vida y trabajo. 


En edad juvenil juega en los juveniles del F.C. Barcelona donde coincide con Estévez que años después sería uno de los mejores defensas de la U.D. Las Palmas. Poco después ya siendo senior, pasa por varios equipos de la Tercera División en Catalunya.



El primero de ellos en categoría nacional sería el Terrassa F.C. (68-70) un par de años después militaría  por una campaña  en uno de los equipos más antiguos de Barcelona, el Esportiu Europa (70-71), de ahí ficharía en el Calella con el que juega por razón de dos campañas (71-73) y en el que tiene la oportunidad de probar por el Atlético de Madrid.



Tras un buen segundo año con el Calella, donde acabarían la liga como terceros, firma por dos campañas con C.D. Logroñés (73-75), que había descendido de Segunda División, club en el que le surge la posibilidad, en el primer año de su llegada, de hacer una prueba con el C.D. Málaga de Marcel Domingo


No le salen bien las cosas y vuelve a la disciplina del equipo logroñés, aunque por algo más de media campaña, ya que es llamado a mediados de abril del 75, para reforzar al Gimnástico de Tarragona, que militaba mal clasificado en Segunda División.
Su debut en la categoría de plata del futbol español es a las órdenes del técnico Manuel Martin Vences y en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla F.C., por entonces líder de la liga, con los Paco, Hita, Jaén, Rubio, Plaza, Biri Biri, etc, partido que perdería el Gimnástico el 20 de abril de 1975 por 1-0. 
Gaspar Guevara entraría en el minuto 70 en sustitución de su compañero Chacón. Como titular en el equipo tarraconense sólo lo haría en un amistoso ante el Racing de Santander (1-2) el 27 octubre de 1975.


El Gimnástico esa campaña con los refuerzos de jugadores jóvenes como, Guevara, Masferrer y Berros, salvaría la categoría, no sin antes disputar una dura promoción ante el Atl. Marbella de Tercera división (3-1) y (0-0). 
Precisamente en esta eliminatoria coinciden en el Nou Estadi dos veleños, Esteban Vigo en el cuadro marbellí (cedido por el C.D. Málaga) y Guevara en el catalán. 


Como futbolista hizo siempre un papel muy decoroso, no exento de calidad, fue un disciplinado jugador que en su llegada al Gimnástico de Tarragona demostró comienzos muy prometedores, pero que después encontró una seria competencia dentro de la plantilla. 
En este club permaneció una campaña más, donde jugó sólo cuatro partidos ya que acabó lesionado el resto de la liga, Todos ellos partiendo desde el banquillo. Esa campaña el equipo descendería a Tercera división.
En ese tiempo tiene una oferta para jugar en Diter Zafra, que la desestima para seguir con su negocio de perfumería en la Ciudad Condal. Es por ello que acepta jugar en el F.C. Badalona (76-77) y un año después, colgar las botas con 29 años, en el Andorra C.F. de Tercera división. Club con el que actualmente disputa partidos en la sección de veteranos. 


Dejó el fútbol de la misma manera "silenciosa" como en su día debutó en Segunda División, esto es, sin que muchos de sus paisanos de Vélez-Málaga lo supieran. Quede siempre Gaspar Guevara Gómez en la relación de futbolistas brillantes que jugaron al fútbol en categoría nacional y que por fechas, es el primer jugador nacido en Vélez-Málaga en debutar en Segunda División por delante incluso de Esteban Vigo Benítez, que lo haría con el extinto C.D. Málaga un campaña después, el 8 de septiembre de 1975 y precisamente visitando el campo del Gimnástico de su paisano Guevara, encuentro que perdió el equipo de Pavic por 1-0. 

En enero de 2018 inesperadamente Guevara nos dejó a la edad de 69 años, quede siempre esta modesta semblanza para recordarlo y que nunca más quede este jugador veleño en el olvido de nuestro fútbol y su ciudad.

sábado, 17 de diciembre de 2011

EL ÚLTIMO CAPÍTULO

Querido Antoñito, me toca cerrar el último capítulo en la vida de quién vivió al rededor de una órbita especial, la de un balón ... ese que muchas veces es tan incomprendido y que nos bota de un lado a otro sin poder hacer un buen control.

Hoy te hemos despedido, y los que nos quedamos por el momento en el terreno de juego de la vida, en parte nos alegramos que no sigas más en el banquillo del sufrimiento y la enfermedad, esa tan triste y cobarde que no hace "fair play" y  nos deja siempre en fuera de juego.

Como otros tantos amigos que te queremos, en parte nos hemos alegrado que dejes ese banquillo y que subas de categoría ... que categoría tan alta, para adivinarte con el mejor portero del barrio, Aurelio Muñoz, con el caza goles Toré, con tu "Ratón" Segura, el gran Perdómo al que siempre le llorastes y con tantos jugadores que reforzarán junto a otro añorado, Guti, la mejor alineación del Veleño. ¡Que gloriosa alineación!
Aquí abajo y gracias a tí, ya sabemos que hacer con la vida y el fútbol, ante los momentos duros y adversos, esto es, achicar el campo al rival,  rasear y rasear el cuero, apadrinar jugadores o pedirle a "tus nenitos" un esfuerzo más, pegando la clasificación del periódico, pero eso sí del revés, en el vestuario.
Ese lugar que siempre respetaste muy íntegramente. Hiciste del entrenador una digna profesión. 

Me dice Pepe Ríos que fue hermoso hacer tándem contigo, y el popular Fraguas, que fue siempre un honor servirte de escudero en esos banquillos de aquel fútbol en blanco y negro, de solapa y entidad de los años 60. 
Sé con la mirada en tu misa, que Fran "el cartero", hará lo imposible por hacerte llegar cartas de la familia...

No te faltaran ecos de tu Marbella, ya que tu hermano, Antonio de Sola, desde lo más profundo de su corazón. y sin pronunciar una sola palabra, te tendrá informado. Que suerte la suya de haber encontrado en esta vida a un hermano, no de sangre, pero si de respetuoso cariño y de consejos tan verdaderos, que salvan una vida.


Ya sabes que en representación del Atl. Marbella y del Vélez, te hemos arropado entre Mangui y yo con las camisetas de estos tus queridos equipos, fue al caer la fría tarde y entre la última luz de despedida en el Parroquial de Torre del Mar.
Cierro renglones querido amigo, en un capítulo de tristeza, sólo es mi deseo que sepas, que cuando quieras, estaremos listos todos los mencionados y muchos otros más, en estar siempre en la alineación de tus mejores amigos.

Da recuerdos Antoñito, a todos los de allí arriba... ¡Ah! en especial al Juanito y a Don Ricardo... Zamora, este último ya no será el único... "Divino",  y que por fin tendrán un tiempo más eterno para que con tus entrenamientos y tu estilo aventajado de lo que fue el fútbol, el siete de Fuengirola suba de Maravilla la banda y al mejor portero del mundo, que no le metan un gol ni de penalti... se que de eso, ya tu te encargas mientras que de fondo, suena la canción "Te lo juro yo" de Miguel de Molina.
    

domingo, 7 de agosto de 2011

ANTONIO TORE, EL MEJOR DELANTERO


Este pasado sábado ha fallecido a la edad de 74 años el que fuera gran delantero del C.D. Veleño en los finales años 50 y principio de los 60, Antonio Torés Frías.

Toré entró en la historia del fútbol veleño, como uno de los representantes más queridos por todos, nacido en Benamocarra el 24 de marzo de 1.936, su infancia deportiva estuvo situada inicialmente entre la pequeña localidad de La Viñuela y la gran urbe de Madrid.

Estaba claro que el fútbol, deporte que en aquella época había prendido entre la chavalería, sería su gran pasión. Sus dotes como futbolista fueron muy notorias desde que triunfaba en el equipo juvenil del Infanta María Teresa, colegio de huérfanos de la Guardia Civil donde estudiaba.
Allí coincidió con quienes años más tarde, llegarían a ser figuras del fútbol español, Cela, Santiesteban y Martín Esperanza.

De siempre se le unió a su calidad en el disparo, una enorme colocación en el área, lo que le hacía estar siempre en el momento oportuno. Con veinte años llegó a Vélez donde enseguida lo enroló Francisco Castellón para jugar en el equipo que preparaba, el Atlético Antoniano Veleño, formando con sus compañeros de delantera, Ríos y Manolillo.


Antonio Torés continuó en el fútbol de nuestra ciudad por razón de seis años, llegando a contribuir con sus goles en el ascenso a 3º División del C.D. Veleño en el año 1.960, su titularidad en el equipo duró hasta que cumplió los veintisiete años, edad con la que se retiraría de la práctica balompédica, eso sí, puesto que nadie le movió hasta su marcha.
Este brillante jugador pudo presumir siempre de haber conseguido marcar el primer tanto y el número 100 en la historia de nuestro club en Tercera División. Precisamente el primer gol en categoría nacional lo anota en el feudo del C.D. Ronda en la primera jornada de campaña 60-61.

Otro de los goles más recordados en su carrera deportiva, fue el que le endosó al Atl. Malagueño en la Rosaleda (1-2), un magnífico tanto que sirvió para dar el triunfo al equipo que dirigía Juan Antonio Aparicio. Era la primera vez que nuestro titular ganaba a este equipo en su campo y que registró en las gradas una numerosa presencia de aficionados veleños.
Aquel día Antonio Torés fue el héroe de una delantera veleña que formaba con sus compañeros Espinosa y Sarmiento.
Su juego siempre encandiló a los aficionados, ya que poseía una gran capacidad para resolver en un palmo de terreno cualquier jugada, supo desenvolverse en otras parcelas del fútbol, la de las relaciones humanas, siempre fue un compañero al que todos estimaron mucho, de una honda e impronta personalidad, que repercutía en la plantilla.

De entre los numerosos jugadores que pisaron el desaparecido albero del Vivar Téllez con la idea noble de llevar la perfección futbolística, Torés fue un movilizador de emociones, la grada y los entrenadores que tuvo siempre confiaron en él, ya que siempre solucionaba con su talento de “caza goles” una jugada cosida al filo de su bota o de sus espléndidos remates de cabeza.

lunes, 16 de agosto de 2010

CASAMAYOR, EL PRIMER GUARDAMETA

Cada recuerdo, cada instante vivido, cada campeonato, cada gol, cada lágrima, cada anécdota, cada triunfo, cada derrota... es siempre interesante de conocer. Todo, absolutamente todo es una huella de nuestra existencia, de nuestra presencia que nada ni nadie debería de borrar jamás.

Por ello en este blog nos gusta recordar a personajes que relacionados con nuestro primer equipo de fútbol fueron importantes en la historia del club.

Estas líneas tocan la semblanza del que fue el primer portero en el fútbol veleño, que no es otro que, José Casamayor Mira.

Actualmente y hasta que el equipo del Vivar Téllez no cierre en breve su segundo portero para esta campaña 2010-11, por la historia del Vélez C.F. y C.D. Veleño, han pasado un total de 93 guardametas (todos ellos fielmente censados) que actuaron oficialmente bajo los tres palos.

José Casamayor además tiene junto a los hermanos Castaño, Esclapez y los Jurado y junto a la figura de Juan Barranquero, el honor de haber sido uno de los jugadores-fundadores más jóvenes de la pionera Sociedad Deportiva Vélez Football Club en los comienzos de los años veinte.




Dicen que para el puesto de portero hay que nacer, o que uno debe de estar un poco loco, sin embargo nuestro primer "goalkeeper" como así de início se denominaban, fue probando puestos en el equipo hasta quedarse con el que decía que era, "El más aseado y en el que se tapaba más el cuerpo".
Recordar que por entonces, aquello de ver a jóvenes correr en una explanada o en cualquier calle del pueblo y darle patadas a una dura pelota de cuero, era una cosa ciertamente mal vista, como lo era el sudar...

Se decía por entonces "Ya no se juega en mi pueblo a pelota con la mano, ahora se juega a patadas, y dícen que adelantamos..."

Casamayor defendió la portería en los momentos del início y complicado nacimiento de nuestro fútbol, es más, diseñó las porterias de "quita y pon" que en algunas ocasiones portaba a hombros junto a sus compañeros de equipo, si el caso así lo recurría, para jugar contra otros rivales de interés y de cierta seriedad.

Porterías que fueron fabricadas en la vieja carpintería de Fúnez, compañero más tarde del equipo, y que estuvieron ancladas tanto en la vieja estación del tren, trasladadas a la Plaza de Toros (donde el Vélez jugó partidos) o en el Tejar de Pichelín en 1928, donde después en tiempo de guerra, sirvieron junto a las puertas de ese recinto, para hacer fuego y refugiar a las personas que por allí cerca vivían, hablamos de la popular Calle Alberquilla.


Las mallas, estaban hechas con trozos de diferentes redes de sardinales que se procuraban conseguir de algunos amigos de Torre del Mar.

De estatura media y de delgada constitución física, Casamayor, poseía unas manos muy seguras y (en opinión de los que le conocieron en su época de jugador y tuve el gusto de entrevistar) se definía ágil y valiente, se defendía bien en las salidas con un punterazo y su fuerte era la intuición de la jugada con una no menos, buena colocación bajo los palos.

Cuentan de él, que le gustaba la poesía y el tango, hasta el punto que imitaba perfectamenta a Carlos Gardel, con el que tenía cierto parecído, y que además, era un excelente jugador de ajedrez.

Precisamente Casamayor fue el artífice de conseguir que la primera equipación del Vélez, (enteramente blanca, con medias de la época, blanca con vuelta negra) fuese donada por un amigo de él, el empresario veleño, Antonio Piédrola Giménez.


Entre 1922 y 1929 fue uno de los pesos pesados del equipo, y su puesto cuando éste no podía jugar por razón de sus estudios en Granada o de lesión, lo ocupa Manuel Ocaña Díaz, apodado en la ciudad como "Batatero" (su padre tenía un puesto de batata en la Plaza de las Carmelitas) y del que cuentan que al no saber blocar bien aquellos duros balones (apenas había técnica para ello) en más de una ocasión sufrío fracturas de costilla, ematomas estomacales y derrame pleural que le hicieron muy pronto dejar el fútbol.


Es por ello que junto a "Batatero" aparecerían paulatinamente otros nombres en el puesto de portero, así recordamos (entre los años 20 al 36) a Antonio Domínguez "Paulilla", Albarracín, Espinosa, Maura, Pepe Franco, José Fernández Molina "Manco", entre otros muchos...

Con la Guerra Civil, muchos fueron los problemas que suscitaron e impidieron la práctica del fútbol en nuestra ciudad, Casamayor, fue implicado en varios sucesos por sus ideas iluminadas o progresistas, hasta el punto, que fue condenado a la pena de muerte por un delito que no comtió. Afortunadamente Rodrigo Vivar Téllez como Juez Togado Militar le ayudó "a cambiar" la pena de muerte por el de destierro.

Una tierra que no volvería a pisar hasta su vuelta en los años setenta. Sus últimos días los vivió en Torre del Mar, en la casa de su hermanastro, Antonio Bellido Lucena, donde tuve la suerte de conocerle a finales de 1995, un año antes de que falleciera a los 88 años.

Quede como reflejo a como él mismo se describía, parte del siguiente verso:

"Una mente soñadora, que hizo el bien cuando pudo,
que amó una eternidad en una hora,
que llevaba un abrazo por saludo
y que hizo del camino una sonrisa"


He aquí nuestro recuerdo al primer guardameta en la historia del Vélez C.F., José Casamayor Mira, un tipo enamorado de la cultura y el fútbol. Y que sin temor a equivocarnos, al que en ideas autárquicas, nadie alcanzó a batir su particular meta.

miércoles, 11 de agosto de 2010

LIMA, EL ARIETE DEL VIVAR TÉLLEZ

Suelen decir los más veteranos del lugar, que hubo un tiempo en el que los mejores futbolistas eran los que salían al terreno de juego a sudar la camiseta y a divertirse. Pasar un buen rato ellos y hacérselo pasar a aquel público entusiasta que les contemplaba.
Así debió ser a juzgar por la emoción que los más entendidos sienten al evocar jornadas ya míticas de un pasado bastante alejado aunque no olvidado. En Vélez-Málaga, sin ir más lejos, la evocación de la historia del primer equipo de su pueblo es más bien poca, unos porque al ser más jóvenes no la conocieron y otros ya por su veteranía, la van perdiendo merced a los años y a la falta de memoria.

Poco es el legado que queda de su historia si no fuese por éste romántico del equipo que uno ama y que intenta plasmar sus historias con la idea de que se conozcan, y que con el orgullo que uno siente, acabe recordandose como una efemérides bien contada, o si es el caso de una anécdota, bien desarrollada. Es decir, una obra desinteresadamente bien hecha.
En mi particular, esto es casi una entrega religiosa, una fe ciega que me ha hecho hablar, recordar o sacar a luz esta vida que nos ha tocado, algunos acontecimientos importantes o semblanzas bien merecidas a jugadores, entrenadores, o personajes peregrinos de nuestro fútbol, mis auténticos héroes.
Uno de estos y que militó en el C.D. Veleño en la campaña 60-61, es Antonio Lima Romero, el inconfundible “media naranja goleadora” junto al veleño Antonio Toré en la primera campaña del equipo entrenado por Juan Antonio Aparicio en Tercera División y que hicieron del gol su satisfacción más personal y familiar entre compañeros de equipo y aficionados.
No es mi intención comparar a este jugador con otros futbolistas que pasaron por el fútbol nacional o el equipo veleño en su historia, y que por su velocidad u olfato goleador, en algún momento le apodaron “El Gamo” o "Ariete" y que como segunda opción apostillaban con el nombre del estadio donde jugaba o en el que hizo diabluras por la banda en la que se desenvolvía.
A Antonio Lima se le podría perfectamente denominar “El ariete del Vivar Téllez”, como en su momento se le apodó al vasco, Piru Gainza el Gamo de Dublín o Joaquín Peiró el “Galgo del Metropolitano”…
Un futbolista ambidiestro que ocupó el puesto de delantero centro por su enorme disparo, fuerza y envergadura.

Nacido en Marbella el 25 de enero de 1935, se inició en el fútbol en las categorías inferiores del equipo representativo en su ciudad con el que llegó a jugar en la antigua Primera Categoría Regional de aquellos años cincuenta.
No olvidó los estudios, y por ello marchó a Madrid donde se licenció como Profesor de Educación Física. Es en ese tiempo de estudios cuando en edad juvenil prueba con grata impresión por el Real Madrid amateur y alternando su segundo deporte, el Atletismo, donde obtiene en Madrid en el año 1953 el título de Campeón de España de 100 metros lisos con un crono de 11´2, dos años antes se proclamaría segundo de España en el 200 celebrado en Miéres (Asturias) y un tercer puesto nacional en los relevos 4 x100.
Está claro que ese punto de velocidad en un joven de 1.81 y de no más de 70 kilos, le ayudaría y bastante en la práctica del fútbol.


Tras su periplo militar en Cádiz, donde se enrola en el Recreativo San Fernando y pasar después (1957) al C.D. San Fernando, es fichado a su vuelta a Málaga, por el Atlético Malagueño.
Sus condiciones futbolísticas, su rapidez y la ventaja de ser un jugador ambidiestro, no pasan desapercibidas por Juan Antonio Aparicio para que forme parte del primer equipo veleño que jugaría en Tercera División.
Costó trabajo ficharlo, hasta el punto que Aparicio, según Lima el mejor entrenador que ha tenído, adelantáse de su dinero (22.000 mil pesetas de aquella época) para que el Club Deportivo Veleño pudiera hacerse con los servicios del futbolista y así tenerlo en el equipo que estaba formando. Sin duda fueron un acierto enorme tanto el trámite y el resultado de su fichaje.
Lima formaría, como hemos referido antes, tándem goleador con Antonio Torés, en una campaña nueva para el fútbol de Vélez-Málaga.
Si Toré tiene en su haber el marcar el gol 1 y 100 del equipo veleño en Tercera división, Antonio Lima lo tiene en ser el primero en anotarlo en esta categoría en el estadio Vivar Téllez. Fue ante el Adra en segunda jornada de liga en un encuentro que se perdía por 0-2 y que los de Aparicio (18 de septiembre de 1960) remontarían con goles de Lima y Espinosa.
Vemos la foto tras la alineación que citamos y que formaría con; Vela; Liñán, Rando, Curro; Botana, Machado; Espinosa, Lima, Torés, Requena y Sarmiento. Cubríria el único cambio del equipo, Aurelio Muñoz, como portero suplente.


Por fortuna, trabajo y juego, el destino sonrió al equipo de Aparicio, y los Lima y Toré (tanto marcan, marcan tanto) ofrecieron muchas tardes de éxito al equipo Veleño, tantas que ambos encabezaron eso que se llama "ranking goleador" de aquella histórica campaña.
En especial aquella primera visita a La Rosaleda, ya recordada en un artículo en este blog (poner en el buscador "Aquel partido maravilloso") en el que Lima y Torés le dan con sus goles la primera victoria veleña (1-2) ante el Atlético Malagueño.
Uno de los días más recordados en el aficionado de Vélez-Málaga que dejó vacío su pueblo, para llenar los muchos vagones del antiguo ferrocarril Suburbano que se fletaron y así poder ver aquel partido que tanta expectación levantó.

Lima queda junto a todos los demás jugadores de aquel equipo de la 60-61 (medio siglo atrás) como uno de los grandes, aquel delantero rápido, hábil, vertical y goleador, héroe de tardes inolvidables y de avances en el área rival. Aquella que corrió hasta que se enamoró de Maru, su fiel compañera y esposa en el viaje de la vida y entregó su tiempo a ella a los 26 años y a la disciplina por la que se licenció, la Educación en el deporte. Volvió a jugar años más tarde en el C.D. Fuengirola de Ramoní y poco después, lo dejó.
Es nuestro recuerdo en este blog al Ariete … del Vivar Téllez.
Un honor el poder conocerle.

(fotos archivo de Antonio Lima y Jesús Hurtado)

viernes, 7 de mayo de 2010

EL GOL OLÍMPICO

Se habla en estos días del magnífico gol olímpico anotado por el jugador portugués del Málaga C.F., Sergio Barbosa "Duda" al Ath. de Bilbao. Goles olímpicos de los que muchos de ellos, pasaron desapercibidos en los anales de nuestro fútbol.

En la tarde del 19 de octubre de 1923 y en un partido demostrativo de football celebrado en la desaparecida plaza de toros que estaba situada en el entonces conocido Huerto del Carmen de Vélez-Málaga, un jugador del recién fundado Sociedad Recreativa Vélez F.C. el extremo izquierda Manolo Jurado anotaría dos goles al Iberia Balompié de fuerte “shoot directo” y desde el punto de corner.

Dos tantos no sin polémica, ya que los dos “goals” fueron, primero debatidos y después anulados al entender “los más entendidos” de aquel pionero football, que esa situación anteriormente nunca vista, no estaba ciertamente tratada en el reglamento. No podía ser, que desde la misma esquina del rectángulo de juego, se pudieran anotar de un “shoot” único y raro, acaso el primero que se había registrado en los anales del football veleño, goles de esa factura y ¡así por que así!

Un año, cuatro meses y catorce días después, el 2 de octubre de 1924, en la Argentina, sucedió un hecho similar al de Manolo Jurado (foto) y que se transformó en un hito del fútbol argentino y mundial: la consecución del primer gol olímpico, una rareza que tiene lugar en muy pocas ocasiones dadas las dificulta­des que ofrece. En efecto, el hecho de que la línea de los postes corra rectamente has­ta el extremo desde el cual se ejecuta el cor­ner, obliga a imprimirle a la pelota un giro parabólico, un "efecto" semejante al de la bo­la de billar en ciertos tiros.



Hasta septiembre de 1924, la reglamenta­ción internacional vigente en la Argentina no reconocía validez al gol anotado desde el ángulo formado por las líneas de meta y de banda.
En la práctica, el corner era un lanzamiento indirecto que se traducía en un tiro al área, esperando la entrada del atacante o el fallo del defensor.

Pero en ese mes y año, la reglamentación fue modificada en el sentido de reconocer co­mo válido el tiro directo. Esa modificación, como otras de aquel en­tonces, no tuvo en su momento la trascendencia que le darían los hechos sucedidos con posterioridad.
Eran tiempos de comunicación lenta, realizada por vía de cartas que tenían que ser traducidas y a su vez transmitidas a las ligas, para que éstas las dieran a conocer a los clubes y éstos a los jugadores. O sea que en la rueda buro­crática bien podía darse que tal o cual cambio en el reglamento pasara inadvertido.

Esto fue lo que sucedió aquél día de octubre de 1924 en campo del Sportivo Barracas en el Parque Pereyra sobre la que hoy es la actual avenida Vélez Sársfield: casi todos los presentes ignoraban la nueva reglamentación, salvo el árbitro, el uruguayo Ricardo Vallarino, quién otorgó el tanto en medio de la sorpresa general.


En la tarde de aquel jueves, la Selección de Argentina se medía con la de Uruguay, reciente campeón olímpico en un partido amistoso. Cesáreo Onzari, extremo izquierdo argentino que jugaba en el Huracán, ejecutó un corner y la pelota entró directa en el arco. Fue un triunfo memorable de los argentinos por 2-1 sobre los campeones olímpicos.

Más de 30.000 personas fueron testigos de aquel hecho memorable. La novedosa conquista dejó huella y, desde entonces, cada gol convertido como "Onzari a los olímpicos" pasó a denominarse primero en toda América y después en algunos países de Europa, como gol olímpico.
En una vieja publicación que encontré y compré en Ebay no hace mucho tiempo, titulada "El Deporte", el periodísta Oscar Barnade cuenta que “El clásico rioplatense acrecentó su fama luego de la consagración de Uruguay en los Juegos Olímpicos de París. Apenas llegaron los olímpicos a Montevideo, se organizaron dos amistosos con Argentina”.



El primero se jugó el 21 de septiembre en Montevideo y finalizó 1-1. Una semana después se disputó la revancha en la ciudad de Buenos Aires". "La cancha de Sportivo Barracas (continúa contando Barnade) tenía capacidad para 40.000 espectadores. Pero la expectativa del encuentro superó todos los cálculos: se vendieron 42.000 entradas (35.000 populares a un dólar y 7.000 plateas a 3). Sumando los invitados, los socios y los "colados", ese día hubo 52.000 personas para el diario "La Nación" y casi 60.000 para "La Razón".
El partido se inició con mucho público al borde de la línea lateral y, cuando apenas iban cuatro minutos de juego, el árbitro Vallarino decidió suspender el partido. Hubo incidentes y algunos heridos.
Se organizó entonces la continuación del encuentro para el jueves 2 de octubre y se tomaron varias medidas, entre ellas la de cercar el campo de juego con un alambrado de un metro y medio de alto. Si bien ya existían varios estadios alambrados en Buenos Aires y en Montevideo, desde entonces pasó a llamarse alambrado olímpico.

También se restringió la cantidad de entradas a la venta y se aumentó su precio: se vendieron 15.000 populares a 2 dólares y 5.000 plateas a 5. De ese modo, con el agregado de invitados, los espectadores llegaron sólo a la cifra de 30.000.
Para la ocasión, los equipos formaron de la siguiente manera:
Uruguay: Mazzali; Nasazzi y Uriarte; Andrade, Zibecchi y Zingone; Urdinarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano.Por su parte, Argentina lo hizo con: Tesorieri; Adolfo Celli y Bearzotti; Médice, Fortunato y Solari; Tarascone, Ernesto Celli, Sosa, Seoane y Onzari.



A los 15 minutos del primer tiempo, en un córner desde la izquierda, Onzari cacheteó la pelota que describió una curva y se metió junto al primer palo, superando el esfuerzo del arquero Mazzali para sacudir la red. Los uruguayos pensa­ron, en un primer momento, que correspondía una nueva ejecución puesto que ese gol no estaba en los libros, pero allí surgió el árbitro (que tenía conocimiento de la modifica­ción reglamentaria) marcando el centro del campo y dictaminando la incuestionable existencia del tanto.




Cea conquistó el empate para Uruguay a los 29 minutos y Tarasconi aumentó a los ocho del segundo tiempo para Argentina, que terminó ganando 2-1 a pesar de que el partido no finalizó porque el equipo uruguayo se retiró faltando cuatro minutos. Los argentinos acusaron a los uruguayos por el juego brusco, del que fue víctima Adolfo Celli, quien sufrió fractura de tibia y peroné y debió ser reemplazado por Ludovico Bidoglio. Los uruguayos también se quejaron de la incultura del público argentino, que agredió a los jugadores con piedras y botellas.
Héctor Scarone le pegó una patada a un policía y terminó en la comisaría. Más allá de los incidentes, todos destacaron el extraño gol de Onzari.


"Tengo la seguridad de haber actuado a conciencia (dijo el árbitro uruguayo al diario 'La Nación' del día siguiente), en ningún momento dejé de cumplir mi misión en la forma en que entendía debía hacerlo. Prueba de ello, los goles que sancioné, el primero de los cuales directamente de un córner, aún cuando esa nueva disposición del reglamento oficial no nos ha sido comunicada a los referees de la Asociación Uruguaya de Football".

Cesáreo Onzari
relató así el gol en otro reportaje: “Me salió porque tenía que salir. Quizá el arquero uruguayo Mazzali se había levantado con el pie izquierdo ese día, por que nunca más volví a marcar otro como ese. Puede ser que el guardián oriental, acosado por mis compañeros Gabino Sosa y Ernesto Celli haya perdido la estabilidad. Pero lo cierto es que cuando vi la pelota dentro del arco, no lo podía creer”.
Por su parte, el diario "La Razón" le dedicó un párrafo especial asegurando que hacía 15 días se sabía de la nueva reglamentación y que "esta sanción se ha producido en una oportunidad propicia y que será recordada siempre".

El historiador del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF), Jorge Gallego aclara que "la regla fue modificada por la International Board el 14 de junio de 1924 y el primer gol directo de corner se produjo al parecer, el 21 de agosto en un partido de la Segunda División de Escocia. Su autor fue Billy Alston".

Por alguna razón, el gol del escocés jamás logró la trascendencia del de Cesáreo Onzari, quien nació el 22 de febrero de 1903 y sus primeros pasos en el fútbol los realizó en el Club Almagro, de su barrio natal. Luego siguió en el Club Mitre, una institución de efímera existencia en los albores del fútbol argentino, para pasar luego a Huracán en 1921, en donde se quedó para siempre.

Allí consiguió cuatro títulos (1921, 1922, 1925 y 1928) y jugó hasta 1933. En la Selección Argentina disputó 15 partidos e hizo 4 goles. Un sector de plates del estadio Tomás Adolfo Ducó del Club Huracán, lleva su nombre. Abandonó la práctica deportiva con apenas 28 años de edad y falleció en Buenos Aires el 6 de enero de 1964.

Como si no fuera suficiente, aquél día también se realizó la primera transmisión de fútbol en el Río de la Plata, inaugurando una gran costumbre para los argentinos: la de escuchar fútbol por la radio. Horacio Martínez Seeber, un inquieto radioaficionado interesado en el periodismo y Atilio Casime, jefe de Deportes del diario "Crítica", transmitieron el primer partido de la historia por LOR Radio Argentina.

Esta emisora pionera del país y que había iniciado sus emisiones en 1920, narró los tumultos e incidentes del comienzo del encuentro el domingo 28 de septiembre con las voces de Martínez Seeber y Casime, y retornó al estadio el jueves 2 de octubre para contar los 86 minutos restantes. No se trató de un relato clásico, del tipo de los que en hoy en día se escuchan, sino de una simple descripción de las incidencias del juego. Martínez Seeber, un profundo conocedor de los aspectos técnicos de la entonces denominada “radiotelefonía”, tenía la licencia oficial de radioaficionado número 1, otorgada por el Ministerio de Marina y esa tarde hizo a la vez de relator, comentarista y técnico. Instaló tres micrófonos en el puesto al borde del campo de juego: uno para él, otro para Casime y el tercero de ambiente, para registrar el enorme bullicio del partido internacional.

Cinco años después de todo lo contado en Argentina, en una Feria de San Miguel 1929, otro jugador del pionero Vélez F.C., el zurdo llegado desde Almogía, Antonio López Fuentes (abuelo del que es hoy jugador del Vélez, Benji) haría un gol en el viejo campo del Tejar de Pichelín al equipo del Real Málaga F.C.


Se dio la paradoja que esta vez ese gol olímpico veleño, sí que fue valido y además sirvió “evitando las comparaciones” para ganar el partido y además hacerse con la copa que donada el Ayuntamiento veleño, algo “similar” a lo que les pasó a los argentinos frente a los uruguayos campeones olímpicos.


Goles olímpicos que se celebran de manera especial, ya sea por la notable dificultad en poderlos conseguir o por lo inesperado que resulta que desde el córner el balón entre directo a la portería entre tanta nube de jugadores.
Los jugadores veleños, Julio y Javi Fernández ya lo consiguieron en las dos últimas campañas.

viernes, 19 de febrero de 2010

AQUEL PARTIDO MARAVILLOSO



Se pasa por alto siempre que se hablan de los enfrentamientos entre los Atlético Malagueño y C.D. Veleño o Vélez C.F., la fecha del 4 de diciembre de 1960. Que día tan enorme para el fútbol veleño y que pena me da de aquellos que por una u otra razón, no la repasan y la olvidan.

Era el día en que el C.D.Veleño de Juan Antonio Aparicio pisaba por primera vez el césped del estadio La Rosaleda para jugar en Tercera División ante el Atlético Malagueño, equipo que por entonces lo entrenaba Antonio Iznata “Chales”.
Durante la semana los periódicos dedicaron numerosas líneas a hablar de ese singular partido, inédito en el césped de Martiricos y que al equipo chanquete les visitaría un conjunto veleño repleto de ex jugadores malagueños, como era el caso entre otros de, Espinosa, Lima, Sarmiento o Curro

El Veleño en su primera andadura en categoría nacional caía muy bien en Málaga, ya no solo porque su entrenador era una persona muy reconocida y popular en el mundillo, sino porque dentro de las limitaciones que podía tener el conjunto del Vivar Téllez, este realizaba un fútbol vistoso, práctico y sencillo.
Fue tanta la publicidad en la prensa y mucho más el boca a boca, que aquel domingo la expectación fue impresionante. Nunca el estadio La Rosaleda en un partido de Tercera había albergado tanto público, se cuenta que cerca de 21.000 espectadores.

Sí, una cifra récord de público en las gradas, que el Vélez actual y mira que han pasado ya más de medio siglo de ese día, no ha vuelto a conseguir tener en un partido de fútbol.
Durante la semana, la compañía de Suburbanos observando el interés en Vélez-Málaga por el partido, fletó un tren especial para que, con más números de vagones de lo habitual, dieran posibilidad a los aficionados veleños a acompañar a su equipo en ese tan cacareado encuentro. Aquel día Vélez-Málaga quedó prácticamente desierta.


La Rosaleda a las cuatro y media de la tarde fue un clamor, el aficionado veleño sintió como nunca a su equipo vestido de blanco impoluto, eran los comienzos de un cambio en el fútbol de Vélez-Málaga. Atrás quedaban los años de problemas y desventuras.

A las órdenes del colegiado gaditano Sr. Melero, saltaba al campo el Veleño moderno, y a la cabeza el capitán Antonio Toré en una alineación para la historia:
Vela en la portería; Liñán, Cuqui, Mangüi en defensa; la popular línea medular, Botana, Rando, y después los, Espinosa, Lima, Torés, Curro y Sarmiento.
Un equipo que ese día parió sus nombres propios colgados a jugadas virgueras imborrables que hicieron las delicias del amante a ese espectáculo deportivo, que no rivalidad, y que ofrecieron como resultado final la victoria por 1-2 en La Rosaleda.



Se adelantó Lima en la primera parte tras una jugada trenzada del equipo, empataría Mangüi (que después fue expulsado en un encontronazo con el Mangui veleño) en un rechace y cuando todavía en la segunda parte aún quedaba partido, una galopada de Torés al que no le llegaron a alcanzar sus marcadores, éste puso en pié a una Rosaleda con un tanto ante el meta Jesús Lorenzo digno del mejor futbolista de estos tiempos que vivimos.

Aquel 1-2 se celebró de que manera en el campo. Ni que decir tiene, que aquella victoria estuvo bien preparada, hasta el último detalle por parte de los de Aparicio, que habían estudiado concienzudamente al rival, hasta el punto que pocas cosas aquel día se hicieron mal.

Por historia y como es comprensible hemos tenido más partidos contra el Malagueño, Málaga C.F. o Málaga B, pero sin duda este, el primero en jugarse en La Rosaleda, fue un partido maravilloso, digno siempre de recordarse cuando se hable de los enfrentamientos entre malagueños y veleños.
Pocos encuentros como éste que en este artículo mencionamos, ilustraran de mejor manera aquel sentir sano de una ciudad con su equipo de fútbol, su ilustre entrenador y los goles históricos de Lima y el vecino de La Viñuela, Antonio Torés.

lunes, 30 de noviembre de 2009

8 DE DICIEMBRE: SAN GOL SIERRA


Nombrar a Paco Sierra en Vélez-Málaga, es ir directo a recordar la gesta de los ocho goles que él solito le marcó al C.D. Roquetas en la tarde noche de un jueves 8 de diciembre de 1994 en el Estadio Vivar Téllez.
Aquel día festivo, este delantero sevillano se vería las caras dentro de un terreno de juego, con un guardameta, Samuel Peral Muñoz, con quién sin quererlo y tras el partido, quedarían unidos con un número, el ocho, para la posteridad…
Se jugaba la jornada número 15ª, y al ser entre semana, llevó pocos medios de comunicación a cubrir el partido. El Vélez C.F. entrenado por Fernando Rosas Hidalgo marchaba muy bien en la liga, su terreno de juego de albero era un fortín ciertamente inexpugnable. En él sólo se había perdido un encuentro, 0-1 (13 de noviembre) ante el recién creado Málaga C.F.
Tocaba el turno en esa fecha de puente de la Inmaculada, de recibir al C.D. Roquetas, conjunto que andaba clasificado en mitad de la tabla.

Recuerdo por entonces que yo trabajaba en la emisora de radio, Cope Costa del Sol en Torre del Mar, y que además, hacía las crónicas del Vélez C.F. al Diario Málaga Costa del Sol, Agencia EFE como así le ponía la voz a los partidos que se emitían en el canal de Tv local por cable, Electro Video TV.
Aquella mañana previa al partido, recibía una llamada telefónica de mi compañero en Radio Ciudad (Roquetas), Juanjo Díaz, para que si me era posible, pudiera entrarle por teléfono en algunas pequeñas conexiones que desde esa emisora municipal almeriense, me irían periódicamente dando paso para conocer el devenir del encuentro.
Allí estábamos puntuales, situados en la antigua grada del Vivar Téllez, con aquellos pioneros y grandes teléfonos móviles (parecidos a un ladrillo) para contar lo que pasaba. De cámara tenía a mi compañero Toni y la cosa bien organizada para narrar el encuentro.
“Saludos amigos de Roquetas… poco público para presenciar el encuentro, no más de 300 espectadores, con las siguientes alineaciones en ambos equipos:

Roquetas: Samuel; Quique, Rogelio, Lorente, Esteban; Rafa, Pedro, Cobo, Dani, Biri y Sabio.
Por el Vélez de Fernando Rosas juegan: Juanmi; Pablo, Mata, Ayala, Alberto; Jaime, Arturo, Amaya, Paco Sierra, Rafa Morales y Curro ".

Un equipazo el veleño, que nos trasmitía siempre en que acabaríamos los partidos con victoria. He de reconocer que nos acostumbró cada domingo a sacar pecho allí donde fuésemos con el equipo, un Vélez de buen fútbol… de jugadas inolvidables y de muchos triunfos.
Sin embargo, tras unos primeros veinte minutos de encuentro muy trabados, la cosa empezó a tener otro protagonista. No era ni el árbitro, ni el Vélez ni mucho menos el Roquetas...
Empezaba a serlo un jugador de tez morena nacido en Morón de la Frontera, de piernas arqueadas al estilo de un cowboy de rodeo y de muy fino olfato goleador, Paco Sierra González, el que empezó a cambiar el signo de una tarde fresquita de fútbol en un modesto grupo de la Tercera División.
Paco cambiaría todo, hasta el guión en los titulares de los mejores programas deportivos de la radio nacional (El Larguero con José Ramón de la Morena y Super García, con José María García en la Cope) así también los espacios reservados (en un principio de no poco más de 20 líneas) en las páginas deportivas de los diarios Sur y Málaga Costa del Sol
De un plumazo… o mejor, de ocho, un jugador de 27 años se encargaría de cambiar los argumentos deportivos y meterse de lleno en eso que hoy se denomina, Historia y Estadísticas del Fútbol Español.

Radiábamos aquel partido cuando llegaba el primer gol de Sierra… tanto que lograba tras un cabezazo de Ayala al palo derecho de Samuel que aprovechó el delantero veleño. Fue un gol ciertamente bien celebrado… minuto 24, ya que se abría “la lata” y nos quitábamos de camino el susto de un disparo al poste, diez minutos antes, del visitante Dani.
Con una diferencia entre tres y seis minutos empezarían a caer los dos siguientes goles veleños. El 2-0 lo haría Sierra tras recibir de Arturo y regatear a un defensor dentro del área, y el 3-0 en jugada personal a la contra que había iniciado por la banda izquierda.
¡Que pasa aquí ¡ decían algunos aficionados de tribuna.
Hasta el punto que ya los compañeros de la radio en Roquetas, más que darme conexiones puntuales, cambiaron la programación de raíz y se conectaron al partido ya sin pausas ni música de por medio...


Cuando el delantero veleño hacía el cuarto, al filo del minuto 38 y el quinto en el 43 tras una cadena de fallos de la defensa rojilla, en Roquetas no se lo podían creer… en Vélez pese a verlo in situ, menos…
Yo me decía ¿Si tres goles en un mismo partido es un Hat-trik... cinco como se le llama o denomina... five-trik?

Entre nosotros, hasta cierto punto era normal lo del delantero veleño, sobre todo los tres primeros goles… pero a raíz del cuarto y del quinto antes del descanso y con toda una segunda parte por disputarse… ya la comidilla era… cuántos goles meterá más el Sierra éste.
¡Qué cojones! Se oía ... ¡Qué monstruo!
En aquellos momentos de relax en el vestuario (si es que lo hubo) ignoro lo que pudo decirle el técnico almeriense, Antonio Gandolfo a sus jugadores, pero seguro que sobre el delantero veleño algo se comentaría…
Eran también los instantes en los que yo recapitulaba los goles, el uno, el dos, el tres... no fuera a que me hubiese equivocado al contar… ya que empezaba la cosa a ser poco normal.
Recuerdo la pregunta del compañero de Roquetas: ¿Jesús, tu estas… (pausa de de diez segundos) ... seguro que los cinco los ha metido este futbolista?
Mientras que le contestaba afirmativamente, recuerdo que veía el movimiento de aquel poco público en el Vivar Téllez, que libres de ubicación en el campo, marchaban en peregrinación con dirección a la portería de fondo para ubicarse tras ella. Recuerdo la imagen de aquella portería con las redes remendadas que defendería en el segundo tiempo aquel joven guardameta de 20 años, Samuel.
En lo deportivo y viendo el panorama del 5-0 en contra, el míster roquetero quitaba en el descanso a su centro del campo titular (Rafa y Pedro) y metía más corte ofensivo… esto es a Carlos y Juan Luis para intentar maquillar el resultado.
De algo le sirvió. Puesto que a los tres minutos de la reanudación acortaban distancias por medio del delantero, Carlos, tras una serie de rechaces.
El partido con este resultado tomó un aire diferente, ya que se niveló en lo que a juego se refería. Se pensaba en la grada, que el gasto del equipo de Rosas en la primera parte, todo un ciclón, podía pagarlo en la segunda y ya no verse más goles en lo que restaba de partido.
Pero la fiesta del gol en Paco Sierra continuaría, ya que en el mto. 59 éste subía el 6-1.
Arremetió el Roquetas con un tanto más, el 6-2 a falta de un cuarto de hora para la conclusión. Gol nuevamente de Carlos en una mala salida del portero Juanmi.
Sin embargo, en esta recta final tuvimos la emoción de ver dos goles más de Sierra y además de un penalti fallado por este jugador (lo mandó al palo izquierdo de Samuel).
La máxima pena llegaría en el 70, pero con el portero lanzado al otro lado, la madera impidió el séptimo gol veleño. Increible, la gente de Vélez saltaba de rabia, como si se hubiese fallado la última ocasión con cero a cero de una final de la Copa del Mundo...

Sin embargo, la locura goleadora se hizo esta vez mucho más palpable entre los presentes cuando en el mto. 75 y después en el 83, este jugador nos regalaba dos tantos más para poner el definitivo 8-2.
Aquella noche, emulando al titular de cuando Pedro Bazán con el C.D. Málaga le hizo nueve goles al Hércules en La Rosaleda, titulé en el Diario Málaga Costa del Sol:
Paco Sierra 8, Roquetas 2.
Y es que por entonces y desde 1948, ningún jugador en partido oficial había logrado emular o acercarse a esta gesta en competición nacional. Tuve la suerte un día después de aquel hecho histórico para nuestro fútbol veleño, de poder entrevistarlo en mi programa del medio día.

Lo hice teniendo al otro lado del teléfono al hoy malogrado delantero del Ath. Club de Bilbao, Agustín “Piru” Gainza. Este gran jugador de fútbol, ya había leído la noticia en los diarios de su tierra, y nos manifestó en tono simpático, que había suspirado algo, ya que a punto estuvo "este atrevido sevillano" de superar (guardando las distancias entre Primera y Tercera división) el récord que él poseía al hacerle ocho goles (18 mayo de 1947) al Celta de Vigo en una eliminatoria de cuartos de final de la Copa de España.
Al récord de Pedro Bazán con nueve goles, ha llegado en estas fechas la gesta del jugador del Cartagena F.C., Alex Marín que le ha marcado nueve tantos de los 14-1 que su equipo en Tercera división le hizo al C.D. Lumbreras, lo que iguala este récord de Pedro Bazán que databa de 1948.
Tras este jugador modesto, de profesión cartero, le siguen Piru Gainza y Paco Sierra con 8, hemos de añadir también a Ladislao Kubala, que le marcó, jugando con el Barça 7 goles al Sporting de Gijón en la 51/52 y Eulogio Martínez que hizo otros siete al At. Madrid en Copa en la 56/57.

Paco Sierra en nuestro club siempre será recordado por su olfato goleador y por aquellos ocho goles que le marcaron la vida en Vélez. Hazaña que dio la vuelta a toda España y de la que por estas fechas se cumplen ya quince años. Aún conservo como un tesoro, el partido en VHS de ese encuentro, sus botas firmadas y el resumen que le hicieron en el programa deportivo de Canal Plus, El Día Después, capitaneado por Michael Robinson.
De aquella campaña 94-95 en el que había muy buenos jugadores, personalmente me quedo con este delantero, Francisco Javier Sierra González, que llegó al Vélez en mitad de la campaña 93-94 y anotó 21 goles. Un año después también en Tercera división, hizo el doble más uno, esto es 43, añadiendo además los doce balones entre postes y largueros que estrelló en las porterías rivales.
Un killer del área que demostró siempre unas estadísticas demoledoras cuando el balón le llegaba a los pies, y al que le daba un sólo destino: la red.
Propongo que el 8 de diciembre para nuestro futbol, y sin olvidar el 13-0 a la P.D. Garrucha o el 10-0 al Atarfe de aquella campaña, tendríamos que marcarlo como el Día del Gol en Vélez-Málaga.
Aquí os paso en video sus ocho goles, disfrutarlos de la misma manera que los viví hace quince años... fue inolvidable.