miércoles, 12 de diciembre de 2001

NITA, LA PRIMERA FOOTBALLIER


Nita, nuestra protagonista tenía una peculiar afición, que para la época en que vivió, era toda una locura. Jugar al foot-ball. Anita Carmona Ruiz había nacido en el popular barrio malagueño de Capuchinos el 16 de mayo de 1908, y desde ya muy pequeña, “Nita” que era su apodo al ser la menor de cuatro hermanos, sería testigo principal de como el deporte de “pelota con el pié” crecía de modo imparable.

Su padre Andrés, trabajaba en el puerto de Málaga en tareas de estibador y fue allí donde en más de una ocasión y de la mano de su madre, vio jugar y crecer el fútbol en las amplias explanadas del muelle. La mayoría de aquellos pioneros “footballiers” eran marinos ingleses que se ejercitaban propinando patadas a una reluciente pelota redonda.

Una afición a este deporte que poco a poco “Nita” fue superando ante el entones absurdo cliché según el cual, el fútbol era cosa de los hombres. Calamidades no pasó, pero sí castigos morales y numerosas descalificaciones, cuando ya en edad juvenil participaba en los partidos que se disputaban en la explanada cercana al cuartel de Artillería y a lo que años más tarde, en 1925, se convertiría en el campo de las Escuelas Salesianas (Oratorio Festivo) del Padre Francisco Miguez Fernández, hoy día popular campo de Segalerva ya en desuso, donde su terreno de juego sirvió para el fomento del pionero fútbol malagueño y de lo que fueron aprendices de este deporte que pasarían después a ser maestros.


En ciertas ocasiones y a consecuencia de los diversos arañazos y magulladuras que se llevaba entre tantas patadas y empujones con los chicos, sus padres la castigaban durante un tiempo prohibiéndola salir de casa. Todo venía además forzado por el consejo moral del entorno vecinal, que por el hecho de que se le asociara más con niños y con la agresión y la competitividad del fútbol, contribuyó a que se le considerara inadecuado para el proceder de una dama. Siendo además su tío médico de la familia el que aseverara constantemente que lo que hacía a su joven edad, era perjudicial para la estructura corporal de una futura mujer. Incluso pidió a su hermana que trasladase a Vélez-Málaga por un tiempo a esta joven para que olvidase el entorno en el que se desenvolvía y sobre todo la practica de un sport enteramente para hombres.

Anita Carmona para no ser descubierta y castigada, se recogía el pelo con las típicas gorrillas y boinas que utilizaban los jugadores para no llevarse cortes con las correíllas del balón y se vendaba el pecho con el fin de aparentar ser un chico y así no ser descubierta por todos aquellos que le reprobaban su afición descarada por un sport entonces muy machista. Si en aquellos tiempos, el ver a una persona sudorosa correr tras una pelota estaba ya mal visto, imagínense en una mujer.

La llegada del Padre Miguez sobre 1921 al barrio capuchinero, fue sin duda la mejor vía de escape y su gran oportunidad para jugar al fútbol más en serio. Miguez nacido en la localidad de Corvillón (Orense) era un enamorado de este deporte y al amparo de las directrices educativas salesianas, fundaría al poco tiempo el Sporting Club Salesino de Málaga, equipo que con el tiempo sería uno de los más representativos de la ciudad y que acabaría quintado lo de salesiano.

De este equipo que vestía camiseta rojiblanca y pantalón unas veces azul y en otras blanco, saldrían muy buenos jugadores, "Bilba" Torrontegui que jugaría después en el Sevilla FC formando la famosa delantera "Stuka", Segura, Quero, los hermanos Casero, Carlis, etc.


Un club que tenía el lema Salesiano de que “El deporte fortalecía el cuerpo y que el espíritu se entrenaba en el estadio de la Santa Misión” y que destinaba todos lo beneficios económicos para adquirir ropas, calzado y obsequios para los colegiales y niños más necesitados del barrio y que cada domingo disfrutaban de los muchos partidos que se disputaban en esos terrenos entonces propiedad del cercano Sanatorio. 
El campo de Segalerva estaba rodeado de viviendas, sin posibilidades de ampliación y era de unas dimensiones no muy grandes. Una pared daba con el cuartel de Artillería, mientras que un trozo de su tejado ofrecía sombra en la zona denominada de preferencia. Dado que el lado contrario daba a una calle, la tapia estaba muy próxima a la línea de juego, por lo que no era posible la permanencia de espectadores en tal zona, ya que entraban en el riesgo, como así pasó muchas veces, de llevarse algún curioso espectaculares balonazos. 

Con la inauguración de este campo de fútbol, “Nita” Carmona, pudo vincularse muy joven en el Sporting Club Salesiano de Málaga, primero colaborando con el masajista, Juanito Marteache y también de encargada de preparar la equipación que lavaba y zurcía en casa de su mejor cómplice, su abuela Ana
Después lo haría como jugadora en algunos partidos que su equipo disputaba fuera del barrio para así no ser reconocida, fechas en las que ya tenía cumplidos los 18 años y pasaba aún más desapercibida por su aspecto fortachón.

Y es que su figura muy tosca pero varonil, me explicaron los que la vieron jugar, (fue además perseguida por una denominada primera homofobia deportiva) le permitía desempeñar un buen papel en la media y delantera del Sporting Club y que a tenor de la vestimenta deportiva de por entonces, con calzones largos, medias altas y camisetas en cierta medida holgadas, apenas se le podía distinguir sus primeras formas femeninas.

Este “disfraz” no serviría en muchas ocasiones, y ya fuese por los propios jugadores del equipo rival, que no veían bien que una joven jugase al fútbol y que hasta incluso les ganase a dar patadas, o por los propios aficionados que la delataban o denunciaban, el caso es que tuvo obligatoriamente que vivir una temporada larga y como "castigo" en Vélez-Málaga.

En esta ciudad y sin que sus tíos lo supieran, siguió Nita practicando el foot-ball.  Por un lado al tener la suerte de coincidir con compañeros del Sporting Club, el defensa Quero y el interior "Bilba" Torrontegui, que también jugaban partidos como refuerzos contratados por el club veleño.

Igualmente hizo amistad con la hermana de Juan Barranquero, capitán del equipo y primo de Quero.
Para no ser descubierta por el público y que fuese delatada de nuevo, sus compañeros decidieron darle un apodo, el de “Veleta”, en relación al consejo del Padre Miguez a que tenía que cambiar por un tiempo de aíres para sosegar los problemas que ya tenía por jugar en Málaga. Así continuó siendo una mujer en la calle, hombre futbolista dentro del campo veleño, el Tejar de Pichelín.

Fueron no pocos los partidos que “Nita”, convertida con el mote de “Veleta” disputaría con el equipo veleño (entre 1927-28 y 29), teniendo como compañeros en la media a Antonio Castaños y Alfonso Bermúdez.
Además participaría en la inauguración del primer campo de fútbol de la ciudad, haciendo primero de Dama de Honor junto a la madrina del campo, Dolores Castaños Monleón y después desaparecer por "indisposición" y aparecer jugando unos minutos sustituyendo por agotamiento a su compañero Vivar.
 

Nadie del público se dio cuenta de su participación en partidos con el Vélez FC y los que lo sabían, esto es sus compañeros y algún que otro directivo, guardaron fiel su secreto, un pacto de caballeros que duró muchos años.
Según me trasladó Miguel Ángel Carmona, familiar lejano de Nita y persona fundamental para descubrirme en la foto que encabeza este artículo quién era ella como jugador, esta pionera deportista en ocasiones fue invitada con algo más de 15 años por José Del Pino, fundador del Victoria Eugenia, para jugar encuentros en el desaparecido campo del Rosaleda Stadium, que por entonces existía cercano al hoy día Estadio de La Rosaleda.

Con el nacimiento de la Federación Sur y la Junta local de árbitros, la prohibición de poder jugar una mujer en una competición para hombres, limitaría la presencia de “Nita” en los campos de fútbol hasta el punto que algunos guardias urbanos controlaban, a demanda Federativa, los partidos que se disputaban en Segalerva por si ella en un principio aparecía y salía a jugar, evitando así que algunos espectadores le propinaran insultos, y que al final de todo originaba una denunciada a la jugadora. En algunos encuentros nuestra protagonista pasaría por alto por su constitución fuerte y aguerrida, en otros y a medida que se hacía más mujer, tuvo que retirarse repentinamente del terreno de juego al ser descubierta por los que todavía, no veían con buen criterio que una fémina jugase en un sport de hombres.

Entrada la II República, y a partir de la aplicación del artículo 40 de la Constitución de 1931, se eliminó la diferencia sexual en la consideración de las disciplinas deportivas y, en consecuencia, surgieron variadas asociaciones femeninas de deporte. Se dio importancia al comentario técnico sobre el frívolo en la prensa y se impulsó la práctica de la natación, tenis en los Baños del Carmen, así como excursionismo y atletismo, llegándose a celebrar diversos campeonatos en Málaga coincidiendo casi siempre con su Feria.
Esta pundonorosa mujer, todavía una gran desconocida en el deporte malagueño, abriría el denominado fenómeno del proceso de inscripción de la emancipación de la mujer en el deporte y evidentemente en su lucha muy solitaria por lo que hoy conocemos como homofobia en el deporte.

Anita Carmona moriría joven, con no más de 32 años, victima de una fiebre exantemática, la conocida por entonces como “el piojo verde”.  Era la segunda vez que esta epidemia de tifus golpeaba fuertemente en Málaga tras otra menor que se dio unos años antes, en 1939 y que no se declaró como tal entrado el año 1941. 
Fue enterrada de manera muy modesta con la camiseta del Sporting Club de Málaga en el cementerio de San Rafael en presencia de muchos jugadores y compañeros que corrieron con los gastos del sepelio y que compartieron con ella partidos y alineaciones “secretas”.

De su valedor desde que empezó a pegarle patadas al balón, el Padre Míguez, apodado “el padre de los pobres” se sabe que murió cuatro años antes, en agosto de 1936, tras ser maltratado y después fusilado por tropas milicianas en el conocido “Camino Suárez”.
Fue Beatificado por Benedicto XVI junto con otros 497 mártires el 28 de octubre de 2007 en Roma.

Aclaración: Sobre la foto de estudio que ha circulado de Nita Carmona posando con camiseta a rallas y un balón, comunicar que esta no pertenece a la pionera jugadora malagueña. La persona que nos la pasó en su momento, muy vinculado al fútbol malagueño, lo hizo erróneamente, lo que ha llevado a que se publicase dando origen después a que diferentes medios que consultaron este blog se sumaran también al error. 
Situación que hemos subsanado y puesto en conocimiento de aquellos que nos solicitaron información sobre Nita para sus respectivos trabajos.

Queda añadir, que solo existe un par de fotos de Nita, la que se ve posando en el antiguo campo del Vélez Football Club junto a sus compañeros de equipo y con la camiseta del Sporting de Málaga cuando dimos a conocer su historia. 

Por lo que reiteramos que las fotos anteriormente citada y publicada, que muchos han subido a sus blogs, medios digitales, asociaciones feministas, etc, es decir de medio cuerpo o vestida de portero, son erróneas y pertenecen a otra persona que para nada fue futbolista. Situación que afortunadamente se está rectificando desde el momento de conocer su identidad y de la que a partir de este fin de mes, no nos hacemos responsables si alguien copiando a otros, la publicase. 

1 comentarios:

Historias del Sevilla dijo...

Extraordinario reportaje!, casualmente lo encontré buscando información acerca de las primeras mujeres que jugaron al fútbol en Sevilla, si me lo permite me gustaría hacer alusión al suyo en el post que quiero preparar en mi blog dedicado a la historia del Sevilla y que , de paso, le invito a visitar. Me llama la atención el escudo del Sporting de Málaga, muy parecido al del Sevilla, ¿sabe si alguno de sus fundadores podrían tener relación con el Sevilla?. Gracias y enhorabuena por su blog. JR Penella historiasdelsevillablogspot.com

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